IS - Universidad, Interacción y Sociedad
Hacia un Modelo Participativo de Vinculación Territorial para el Desarrollo Integral
Introducción
La relación entre universidad y sociedad ha experimentado profundas transformaciones durante las últimas décadas. Tradicionalmente, las instituciones de educación superior fueron concebidas como espacios dedicados fundamentalmente a la docencia y la investigación, mientras que la vinculación con la comunidad ocupaba una posición secundaria o complementaria. Sin embargo, los desafíos contemporáneos relacionados con las desigualdades sociales, las crisis ambientales, las transformaciones tecnológicas y la creciente demanda de participación ciudadana han impulsado una redefinición del papel social de la universidad. En este contexto, la interacción social universitaria emerge como una función sustantiva orientada a construir procesos colaborativos entre la academia y los territorios donde esta desarrolla su labor.¹
Se propone una reflexión sobre la necesidad de construir una alianza permanente entre universidad, comunidades y territorios. El planteamiento central sostiene que la universidad no debe trabajar para la comunidad, sino con la comunidad, promoviendo procesos compartidos de producción de conocimientos, toma de decisiones y corresponsabilidad social.
Se analiza críticamente las principales contribuciones de esta propuesta, destacando sus fundamentos conceptuales, metodológicos e institucionales para la consolidación de una universidad comprometida con el desarrollo integral de la sociedad.
Repensar la relación universidad-sociedad en el siglo XXI
La presentación parte del reconocimiento de múltiples desafíos contemporáneos que exigen replantear la forma en que las universidades se relacionan con su entorno. Entre ellos se encuentran las persistentes desigualdades sociales, las crisis socioambientales, los procesos de innovación tecnológica, las demandas de inclusión y justicia social, así como la necesidad de construir modelos de desarrollo sostenibles y resilientes.
Frente a estas realidades, la simple ampliación de actividades extensionistas resulta insuficiente. La respuesta institucional requerida consiste en desarrollar procesos sostenidos de interacción que permitan generar cambios estructurales y aprendizajes compartidos.2
Esta perspectiva coincide con los planteamientos contemporáneos de la educación superior promovidos por la UNESCO, según los cuales las universidades deben asumir un compromiso activo con el bienestar colectivo, la equidad social y el desarrollo sostenible. La pertinencia de la educación superior ya no puede evaluarse únicamente por la producción científica o la calidad académica interna, sino también por su capacidad para responder a las necesidades reales de los territorios donde actúa.
En este sentido, la interacción social deja de ser una tarea periférica para convertirse en un componente estratégico de la misión universitaria.
Del paradigma de la extensión al paradigma de la interacción social
Uno de los aportes conceptuales más importantes de la propuesta radica en la diferenciación entre extensión tradicional e interacción social. Según la presentación, el modelo tradicional de extensión se caracteriza por la transferencia unilateral de conocimientos, la consideración de la comunidad como beneficiaria pasiva, el desarrollo de acciones ocasionales y la evaluación centrada principalmente en actividades realizadas.
En contraste, la interacción social se fundamenta en el diálogo de saberes, el reconocimiento de la comunidad como sujeto activo y decisor, la implementación de procesos continuos y la evaluación basada en resultados, aprendizajes e impactos alcanzados.⁷
Este enfoque supone una transformación epistemológica significativa. La universidad deja de ocupar una posición jerárquica exclusiva como productora de conocimiento y reconoce el valor de los saberes territoriales, culturales y comunitarios. Así, el conocimiento se construye mediante procesos colaborativos que integran la experiencia local con los aportes científicos y tecnológicos.
Esta visión encuentra sustento en los postulados de Paulo Freire, quien cuestionó los enfoques verticales de extensión y propuso una educación basada en el diálogo, la participación y la construcción compartida del conocimiento.3
La interacción social como función sustantiva y articuladora
Se concibe la interacción social como una función sustantiva y articuladora de cuatro dimensiones fundamentales: formación, investigación, innovación y gestión institucional.
La primera dimensión corresponde a la formación. La interacción social se integra al currículo mediante experiencias territoriales, aprendizaje-servicio y actividades académicas contextualizadas. El territorio se convierte así en un espacio pedagógico donde los estudiantes desarrollan competencias profesionales mientras contribuyen a la solución de problemas reales.
La segunda dimensión está vinculada con la investigación. Las preguntas de investigación dejan de surgir exclusivamente desde los intereses académicos para construirse a partir de problemáticas socialmente relevantes identificadas conjuntamente con las comunidades.
La tercera dimensión corresponde a la innovación y los servicios, orientados a generar soluciones apropiadas al contexto social, técnico y cultural de cada territorio. Finalmente, la cuarta dimensión involucra la gestión institucional, incorporando la planificación, el presupuesto, la comunicación y la evaluación como elementos fundamentales para garantizar la sostenibilidad de las acciones.
Esta integración demuestra que la interacción social no debe entenderse como un conjunto aislado de proyectos, sino como una estrategia transversal capaz de articular las distintas funciones universitarias.
La experiencia de la Universidad Mayor de San Simón
La Dirección de Interacción Social Universitaria (DISU) de la Universidad Mayor de San Simón fue creada en 1992 con el propósito de articular conocimientos científicos, culturales y técnicos con los saberes populares de la sociedad.
Entre las fortalezas institucionales identificadas se encuentra la diversidad de disciplinas, actores y capacidades disponibles para abordar problemas complejos desde perspectivas interdisciplinarias.
No obstante, también se reconocen desafíos importantes, tales como la dispersión de actividades, las limitaciones de coordinación, las restricciones presupuestarias y la escasa medición del impacto social de las intervenciones.
Estos desafíos son comunes a muchas universidades latinoamericanas y reflejan la necesidad de fortalecer mecanismos institucionales que permitan coordinar esfuerzos, optimizar recursos y demostrar resultados concretos en beneficio de las comunidades.
Un modelo territorial basado en cinco momentos
La propuesta metodológica desarrollada por la DISU se articula mediante un modelo territorial compuesto por cinco momentos interdependientes: escuchar, acordar, actuar, devolver y evaluar.
El primer momento consiste en escuchar mediante diagnósticos participativos que permitan comprender las necesidades, expectativas y recursos existentes en el territorio. Este proceso genera mapas de actores y líneas de base consensuadas.
El segundo momento implica acordar prioridades compartidas, definiendo objetivos, compromisos éticos y recursos disponibles.
En tercer lugar, se desarrolla la fase de actuación interdisciplinaria, donde las acciones territoriales se articulan con la docencia y la investigación.
El cuarto momento corresponde a la devolución del conocimiento mediante materiales, datos y resultados accesibles para la comunidad.
Finalmente, la evaluación permite identificar cambios, aprendizajes y oportunidades de mejora para garantizar la continuidad de los procesos.
Este modelo posee un valor especial porque transforma la interacción social en un ciclo continuo de aprendizaje y corresponsabilidad, evitando intervenciones fragmentadas o de corta duración.
Programas prioritarios para el desarrollo integral
La propuesta institucional identifica cuatro áreas estratégicas de intervención territorial. La primera se orienta al desarrollo humano e inclusión, incorporando salud, educación, derechos, equidad, accesibilidad e inclusión social.
La segunda área se relaciona con territorio y ambiente, abordando cuestiones vinculadas con agua, biodiversidad, riesgos ambientales, energía, vivienda y movilidad sostenible.
La tercera contempla economía y producción, enfatizando emprendimiento, economía social, soberanía alimentaria e innovación productiva. Finalmente, la cuarta dimensión se centra en cultura y ciudadanía, incluyendo memoria histórica, patrimonio, interculturalidad y participación democrática.
Estas áreas reflejan una comprensión integral del desarrollo humano y muestran el potencial de las universidades para contribuir simultáneamente a múltiples dimensiones del bienestar social.
Gobernanza e institucionalización de la interacción social
Uno de los aspectos más sólidos de la propuesta es el reconocimiento de que la transformación institucional requiere condiciones organizacionales adecuadas.
Se identifica seis elementos esenciales para consolidar una política universitaria de interacción social: gobernanza, curricularización, financiamiento, sistemas de información, desarrollo de capacidades y comunicación pública.
La gobernanza exige la articulación efectiva entre la DISU, las facultades, las carreras y los institutos de investigación.
La curricularización supone reconocer académicamente el trabajo territorial y vincularlo a los procesos formativos.
Asimismo, se requieren recursos financieros sostenibles, mecanismos sistemáticos de recopilación de información y alianzas con actores externos.
La comunicación pública adquiere igualmente relevancia al garantizar la devolución social del conocimiento y la rendición de cuentas ante la sociedad.
Sin estos elementos, la interacción social corre el riesgo de permanecer limitada a proyectos aislados sin capacidad de generar transformaciones sostenibles.
Evaluación del impacto y construcción de legitimidad pública
La propuesta otorga especial importancia a la evaluación del impacto. Se enfatiza que los procesos de interacción social deben medirse considerando no solamente actividades ejecutadas o participantes atendidos, sino cambios producidos respecto de la situación inicial.
En este sentido, la evaluación contempla cuatro dimensiones fundamentales:
- Recursos y productos generados.
- Capacidades y aprendizajes desarrollados.
- Cambios sostenidos en bienestar, ambiente y cohesión social.
- Calidad de los vínculos construidos con las comunidades.
Este enfoque responde a las tendencias contemporáneas del aseguramiento de la calidad universitaria, que demandan evidencias de impacto real y no únicamente indicadores de actividad.
La legitimidad pública de la universidad depende cada vez más de su capacidad para demostrar que el conocimiento generado produce beneficios concretos para la sociedad.
Hacia una red universitaria de interacción social
Como conclusión estratégica, se propone la creación de una Red Universitaria de Interacción Social para el Desarrollo Integral, destinada a compartir metodologías, desarrollar proyectos conjuntos, formar equipos interdisciplinarios y construir indicadores comunes de impacto social.
La iniciativa pretende fortalecer la cooperación entre universidades, comunidades y gobiernos locales, generando sinergias que permitan ampliar el alcance y la efectividad de las intervenciones territoriales.
Esta propuesta refleja una concepción colaborativa del desarrollo y reconoce que los desafíos contemporáneos exigen respuestas coordinadas entre múltiples instituciones y sectores sociales.
Conclusión
La presentación constituye una valiosa reflexión sobre el futuro de la interacción social universitaria en Bolivia y América Latina. Su propuesta supera las limitaciones de los modelos extensionistas tradicionales y plantea una visión basada en la participación, la corresponsabilidad y la construcción compartida de conocimiento.
El modelo territorial presentado por la Universidad Mayor de San Simón demuestra que la interacción social puede convertirse en una función articuladora capaz de integrar docencia, investigación, innovación y gestión institucional en torno a los desafíos reales de la sociedad.
La pertinencia, legitimidad y sostenibilidad de la universidad contemporánea dependerán cada vez más de su capacidad para escuchar a los territorios, construir confianza con las comunidades y generar procesos de transformación social duraderos. En este contexto, la interacción social universitaria emerge no sólo como una función adicional, sino como una condición indispensable para una educación superior verdaderamente comprometida con el desarrollo integral de la sociedad.
Notas
Jaime de Ugarte Lazcano, Universidad, interaccion y sociedad - Jaime de ugarte UMSS.
UNESCO, Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación (París: UNESCO, 2021).
Paulo Freire,¿Extensión o comunicación? La concientización en el medio rural (México: Siglo XXI Editores, 1973).
Bibliografía
Freire, Paulo.¿Extensión o comunicación? La concientización en el medio rural. México: Siglo XXI Editores, 1973.
UNESCO. Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación. París: UNESCO, 2021.
Jaime de Ugarte Lazcano. Universidad, interaccion y sociedad - Jaime de ugarte UMSS. Presentación magistral. Universidad Mayor de San Simón, 2026.
Licha, Isabel. La gestión de la vinculación universitaria con la sociedad. Washington D.C.: BID, 2018.
Universidad Mayor de San Simón. Documentos institucionales de Interacción Social Universitaria, 2019-2024.
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