¿Cómo dirigen su clase?

¿Son inútiles las clases magistrales?
Para unos no funciona nunca, y otros son devotos apasionados del uso de este antiguo instrumento pedagógico.

"Algunas personas pueden atraer a sus estudiantes con buenas clases magistrales, ayudándolos y animándolos a aprender al más alto nivel; otros pueden conseguirlo con estudios de casos, aprendizaje basado en problemas, convincentes tareas, adoptando el papel de guía a su lado, dirigiendo discusiones o haciendo estimulantes trabajos de campo". (Bain, 2007, 114).

¿Qué distingue lo que funciona de lo que no?

"Para comprender qué hace que tenga éxito la docencia, debemos explorar tanto los principios como las técnicas". (Bain, 2007, 114).

7 PRINCIPIOS

1. Crear un entorno para el aprendizaje crítico natural. 
2. Conseguir su atención y perderla
3. Comenzar con los estudiantes en lugar de con la disciplina.
4. Buscar compromisos
5. Ayuda a los estudiantes a aprender fuera de clase.
6. Atrae a los estudiantes al razonamiento disciplinar
7. Crear experiencias de aprendizaje diversas.

"La mejor docencia crea una sensa­ción de que todo el mundo está trabajando conjuntamente, tanto si eso significa trabajar en silencio en un problema mientras se escucha al profesor como razonar en voz alta con otros estudiantes y el profesor" (Bain, 2007, 115).

"Muchos profesores nunca hacen preguntas; sólo dan a sus estudian­ tes respuestas. Si plantean problemas intelectuales, a menudo se centran sólo en su materia y en los temas que animan la más sofisticada erudi­ción propia del campo. Por el contrario, los mejores profesores tienden a sumergir los asuntos de la disciplina en intereses más generales, dando a menudo un enfoque interdisciplinario de los problemas". (Bain, 2007, 116).

Las buenas preguntas crean disonancia. Hay que pensar mucho para hacer buenas preguntas.
"A menudo las mejores preguntas son tremendamente provocadoras, lo que una persona ajena al estudio irónicamente denominó preguntas «¡venga ya!» ¿Qué harías si, al volver a casa de la universidad, te encontrases muerto a tu padre, a tu madre casada con tu tío, y el fantas­ma de tu padre se te apareciera para decirte que ha sido asesinado'? ¿Por qué algunas sociedades se embarcaron y fueron a molestar a otras gen­tes, mientras que otras se quedaron en casa cuidando de sus propios asuntos? ¿Por qué les gusta a los seres humanos abandonarlo todo de vez en cuando y marchar resueltamente hacia la soledad, el desierto o la jungla y matar a otros muchos? ¿Por qué hay unas personas pobres y otras ricas? ¿Cómo funciona tu cerebro? ¿Cuál es la química de la vida? ¿Puede la gente mejorar su inteligencia básica?" (Bain, 2007, 117).


EL OFICIO DOCENTE

Buena oratoria
Lenguaje cálido
Dar explicaciones
Dejen que hablen los estudiantes


"Con algunos temas podían dar a los estudiantes una «lección magistral» por escrito para leerla en clase, pidiéndoles que identificasen sus argumentos y conclu­siones principales". 


"Muchos de los mejores profesores hacen un intento deliberado y cuidadosamente medido para confrontar algún paradigma o modelo mental que es probable que los estudiantes traigan con ellos a clase. Esa práctica también rompe con lo convencional. La mayoría de la instruc­ción habitual sigue una organización basada completamente en la disci­plina, un conjunto de temas y asignaturas que necesitan ser enseñados -o cubiertos". (Bain, 2007, 127)

"Los profesores excepcionales piden a sus estudiantes un compromiso con la clase y el aprendizaje. Algunos lo hacen en los ejercicios del pri­mer día de clase cuando exponen las expectativas y lo que han planeado para el curso" (BAIN, 2007, 128).

"Los profesores hacen en el aula lo que creen que ayudará más y ani­mará a sus estudiantes a aprender fuera del aula, entre una clase y la si­guiente".


NECESIDAD DE DIVERSIFICAR

Los mejores profesores "Dirigían la clase de muchas maneras distintas. A veces ofrecían informa­ción visual (dibujos, diagramas, esquemas de flujo, líneas de tiempo, películas o demostraciones); otras veces, estímulos auditivos (charlas o símbolos visuales de información auditiva -palabras escritas y notación matemática-). Permitían que los estudiantes hablaran de cosas, que interactuaran unos con otros; pero también les daban una oportunidad para reflexionar independientemente, o para escuchar las explicaciones de otros. Parte del material se organizaba de manera inductiva, a partir de hechos, datos y experimentos, hacia las teorías y principios genera­les; y parte de forma deductiva, aplicando principios a situaciones espe­cíficas. Los profesores daban a los estudiantes una oportunidad de aprender de manera secuencial, paso a paso; también les proporcionaban espacio para aprender globalmente, mediante revelaciones súbitas. Parte del aprendizaje precisaba repetición y métodos habituales; otra parte, innovación y sorpresas. Los auténticamente mejores profesores ofrecían un equilibrio entre lo sistemático y lo desordenado".

BUENA ORATORIA

"Todos los profesores extraordinarios hablaban con sus estudiantes, y la calidad de esas charlas marcaba una diferencia importante en el éxito de la docencia. Generalmente, los profesores que mejor cumplían sus objeti­vos eran los que explicaban mejor las cosas, y absolutamente todos nues­tros sujetos eran conscientes de que la mejora de sus destrezas verbales producía mejores respuestas de aprendizaje en sus estudiantes" (Bain, 2007, 133).

"La mayoría de los profesores que estudiamos solían usar preguntas retóricas, incluso si no hacian más que preguntar, «¿Entendéis?»". (Bain, 2007, 134).

"En una clase numerosa, de vez en cuando se dirigían concretamente a las personas de las esquinas más distantes del aula («¿Escucháis [o podéis ver esto] desde allí?»)... Observaban las reacciones de sus estudiantes, leían en sus ojos y en el resto de su lenguaje corporal, y ajustaban lo que decían a las luminosas, confusas, perplejas o incluso aburridas miradas que veían en el aula. Se aprendían los nombres de los estudiantes y los utilizaban para llamarlos. Se salían de detrás del podio, o evitaban completamente los obstáculos artificiales. Pedían realimenta­ción a los estudiantes, dejaban de hacer preguntas y en un determinado momento se detenían durante diez segundos, mirándolos. Algunos profesores a veces luchaban notoriamente con el significado de una idea o buscando la mejor manera de explicarla, creando una sensación de inter­cambio espontáneo e incitando a los estudiantes a sentirse parte de esa misma pelea y participes de la conversación. Otros se dedicaban a bro­mear todo el tiempo con sus estudiantes, permitiéndoles preguntar, comentar y permanecer activos en el diálogo". (Bain, 2007, 134).

"Algunos profesores nos dijeron que habían trabajado el timbre de sus voces, la utilización de gestos apropiados, o incluso su propensión a arrastrar los pies o a hablar entre dientes." (BAIN, 2007, 135).

DIÁLOGO
"Según Susan Wiltshire, esta clase de docencia no era muy diferente a invitar a los estudiantes a conversar sentados alrededor de la mesa del comedor". (Bain, 2007, 134).

CÓMO EVITAR QUE EL "PROFESOR FINGE QUE ENSEÑA Y EL ALUMNO FINGE QUE APRENDE"
"Sin embargo, ningún catálogo de tales habilidades y preparativos es capaz de captar por completo el ingrediente que hace que estos profe­sores sean tan efectivos a la hora de conectar con sus estudiantes: un fuerte propósito de ayudarlos a aprender." (BAIN, 2007, 136)

Nos dijo un profesor, "Cuando voy a clase con la única intención de que pase la hora o de impresionar a mis estudiantes con lo que sé, afecta a la clase. Es cuando mi docencia fracasa. No puedo explicar cómo o por qué es diferente, pero lo es". (Bain, 2007, 136).

"Enseñar no es actuar, pero aun así los buenos profesores confían influir en su audiencia cuando hablan: captar su atención, ins­pirar, motivar pensamientos y preguntas. Los profesores más eficientes lo saben, y a menudo examinan conscientemente sus propias intencio­nes, definiendo y moldeando lentamente sus ambiciones en un proceso que es tanto racional como emocional" (Bain, 2007, 136).

"Los profesores más efectivos generalmente pensaban con más cuidado e intensidad en sus propósitos para con los estudiantes y dejaban que esas aspiraciones y actitudes les guiaran en su docencia". (Bain, 2007, 137)

LENGUAJE CÁLIDO
- Es comprometido
- Cuenta la historia completa.
- El desenlace permanece desconocido.
- Usa el tiempo presente
- Lo dice todo
- Da explicaciones
- Lleva a sus oyentes al interior del asunto.

LENGUAJE FRÍO
- No cuenta la historia
- Da por sentado que el oyente ya la ha oído
- Da por sentado que el oyente se aburrirá si la contamos.
- Parece que tienen miedo de contar la historia
- Salta pasos en una explicación.
- Piensan que no hace falta contarla de nuevo.

La intención de los mejores profesores "es ayudar a los estudiantes a entender, no impresionarlos con la sofisticación de su conocimiento". (Bain, 2007, 140).

Los mejores profesores estimulan "a los estudiantes para que comprendiesen una idea con sus propias palabras antes de preocu­pados con su nombre o con algún tipo de lenguaje que pudiera definirla". (Bain, 2007, 141).

Los buenos profesores: "se dan cuenta de que los que aprenden deben construir conocimiento en lugar de limitarse a absorberlo" (Bain, 2007, 141).

"Los profesores excepcionales no sólo desean que hablen sus estudiantes: quieren que piensen y aprendan a participar en un intercambio de ideas. «Pensemos por qué hacemos discusiones en clase», nos dijo uno de ellos «Con seguridad, queremos algo más que llenar el tiempo o permitir que los estudiantes den rienda suelta a sus tensiones nerviosas para que así resulte más fácil que nos escuchen." (Bain, 2007, 142).

MI PRIMER AÑO DE DOCENCIA
"Estoy aprendiendo ahora más que nunca". Hacemos discusiones en clase para proporcionar a nuestros estudiantes un saborcillo de esa experiencia" (Bain, 2007, 142).

"Los grandes profesores no son sólo grandes oradores o moderadores de discusiones; son, fundamentalmen­te, clases especiales de eruditos y pensadores, que llevan vidas intelec­tuales que se centran en el aprendizaje, tanto en el suyo como en el de sus estudiantes. Su atención a los detalles en todo lo que hacen procede de un interés por los que aprenden, y su principal preocupación no tiene que ver con la actuación del instructor sino con la naturaleza y los pro­cesos de aprendizaje". (Bain, 2007, 150)

Ken Bain. Lo que hacen los mejores profesores de Universidad. Publicaciones de la Universitat de Valencia. 2007.

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