¿Qué saben los mejores profesores sobre cómo aprendemos?

 ¿Cambian los estudiantes su forma de pensar asistiendo a clase?

¿Aprenden los estudiantes tanto como tradicionalmente hemos pensado que aprenden?

Según Bain (2007, 35)."Los mejores profesores conocen bien sus disciplinas y son expertos" Incluso si no presentan siempre una larga lista de artículos publicados.

Sin embargo aclara: "Nos encontramos (también) con muchos profesores, todos eminentes en sus campos, que pasaban horas preparando clases que incluían los últimos y más avanzados saberes y conocimientos científicos para tan solo conseguir mas que estudiantes que entendían muy poco de esa sofisticación" (Bain, 2007, 36).

¿Qué más saben los mejores profesores que pueda explicar su éxito a la hora de ayudar a sus estudiantes a aprender en profundidad?

"Tienen un sentido inusualmente agudo de la historia de sus disciplinas, incluyendo las controversias que se han agitado en ellas, y esa comprensión parece que les ayuda a reflexionar de manera especialmente profunda sobre la naturaleza del pensamiento en sus campos" (Bain, 2007, 36).

"Saben qué es lo que debe ir primero, y pueden distinguir entre conceptos fundamentales y desarrollos o ilustraciones de sus ideas. Se dan cuenta dónde es fácil que las personas encuentren dificultades a la hora de avanzar en su propia comprensión, y pueden utilizar ese conocimiento para simplificar y aclarar asuntos que para otros resultan complejos, para contar el relato adecuado, o para planear una pregunta muy estimulante" (Bain, 2007, 36).

1. El conocimiento es construido, no recibido

"Los estudiantes traen paradigmas al aula que dan forma a su construcción de significados" (Bain, 2007, 38).

Según Josh Billings "El problema con la gente no es que no sepan ¡sino que saben tanto que no hay manera!" (Citado en (Bain, 2007, 38).

Los profesores de éxito "creen que todo el mundo construye conocimiento y que podemos utilizar estas construcciones ya existentes para comprender nuevas ideas sensoriales" (Bain, 2007, 38).

"Piensan en qué hacer para estimular la construcción, no para 'transmitir conocimientos'" (Bain, 2007, 38).

"Además, debido a que reconocen que los conceptos de mayor jerarquía de sus disciplinas a menudo van en contra de los modelos de la realidad que la experiencia diaria ha animado a construir en la mayoría de personas, con frecuencia piden a los estudiantes que hagan algo que los seres humanos no hacemos muy bien: construir modelos mentales de la realidad" (Bain, 2007, 38).

Ese es el problema:

2. Los modelos mentales cambian lentamente.

¿Cómo podemos estimular a los estudiantes para que construyan nuevos modelos, involucrarlos en lo que algunos llaman aprendizaje 'profundo' como opuesto a aprendizaje 'superficial' en el que se limitan a recordar algo el tiempo suficiente para aprobar el examen?

Los buenos profesores creen que se debe desafiar intelectualmente a los estudiantes. Es decir:

1. Los estudiantes deben enfrentarse a una situación en la que su modelo mental no funcionará. Una experiencia llamada 'fracaso de la expectativa'.

2. Asegurarse de que funciona lo suficientemente mal como para tener que detenerse y necesitar esforzarse con el asunto en cuestión. "Los estudiantes pueden sentirse emocionalmente muy cómodos con algún modelo existente de la realidad al que están aferrados" (Bain, 2007, 39).

3. Ser capaces de manejar el trauma emocional que en ocasiones acompaña al desafío de creencias mantenidas por tanto tiempo. "Proporcionan a los estudiantes un lugar seguro en el que construir ideas, y ellos invierten habitualmente una gran cantidad de tiempo en crear una especie de andamio que ayude a los estudiantes a ponerse a la tarea de hacer esa construcción" (Bain, 2007, 40).

Los buenos profesores "creen que los estudiantes deben aprender los hechos a la vez que aprenden a utilizarlos para tomar decisiones sobre lo que entienden y sobre lo que no. Para ellos, 'aprender' tiene poco sentido si no ejerce una influencia permanente en la forma en que posteriormente piensa, actúa o siente el estudiante. Consecuentemente, enseñan los 'hechos' en un contexto rico en problemas, cuestiones y preguntas" (Bain, 2007, 40).

Decía una buena profesora: Tengo que pensar "en la razón por la que a alguien le gustaría recordar una información en concreto ¿Te ayuda este hecho a comprender? ¿Qué problemas te ayuda a abordar?

3. Las preguntas son cruciales

"Las preguntas nos ayudan a construir conocimiento. Apuntan a los huecos de nuestras estructuras de memoria y son críticas para indexar la información que retenemos cuando desarrollamos una respuesta para esa pregunta... Cuantas más preguntas hacemos, de más maneras podemos indexar un pensamiento en la memoria". (Bain, 2007, 42).

"Las preguntas son tan importantes que no podemos aprender hasta que la adecuada haya sido formulada" (Bain, 2007, 42).

"Cuando podemos estimular con éxito a nuestros estudiantes para que se formulen sus propias preguntas, estamos justo en la base del aprendizaje" (Bain, 2007, 42).

4. El interés es crucial

"La gente aprende mejor cuando responde a una pregunta importante que realmente tiene interés en responder o cuando persigue un objetivo que quiere alcanzar" (Bain, 2007, 42).

"Si no tiene interés, no intentará reconciliar, explicar, modificar o integrar el conocimiento nuevo con el antiguo". (Bain, 2007, 43).

"Si no estamos buscando una respuesta a algo, prestamos poca atención a la información al azar". (Bain, 2007, 43).

Entonces ¿Qué saben los mejores profesores sobre la motivación que hace que sus estudiantes pongan interés?

Estudios revelaron que "motivadores extrínsecos dañan la motivación intrínseca" (Bain, 2007, 44).

Usar "refuerzo verbal y 'retroalimentación positiva' - en otras palabras, ánimo y elogios- pueden estimular el interés, o al menos evitar que se evapore" (Bain, 2007, 44).

"El resultado - no solo la motivación- puede ser peor cuando los sujetos creen que otras personas tratan de controlarlos" (Bain, 2007, 45).

"Si los alumnos estudian solo porque quieren sacar buenas notas o ser los mejores de la clase, no les irá tan bien como si estudiasen porque tienen interés" (Bain, 2007, 45).

"Los que trabajan a partir de motivaciones intrínsecas escogerán tareas más ambiciosas". (Bain, 2007, 45).

"Aprendices estratégicos" - Son estudiantes que se centran principalmente en que les vaya bien en la facultad, evitando cualquier desafío que pueda dañar su resultado académico y su expediente, y sin conseguir por lo general desarrollar una comprensión en profundidad" (Bain, 2007, 45). Son "estudiantes bulímicos"

"Cuando (los estudiantes) se enfrentan posteriormente a obstáculos tras haber recibido alabanzas personales, su manera de entender la inteligencia puede desarrollar en ellos una sensación de desaliento (no soy tan listo como pensaba)". (Bain, 2007, 45).

"Los niños con una visión de la inteligencia fija y un sentimiento de desaliento, se sentían listos únicamente cuando evitaban esas actividades que son precisamente las que con mayor probabilidad les ayudarían a aprender - luchar, esforzarse y cometer errores" (Bain, 2007, 46).

"Los estudiantes que creen que pueden llegar a ser más inteligentes aprendiendo, a menudo trabajan esencialmente para incrementar su propia competencia, no para obtener recompensas". (Bain, 2007, 46).

¿Qué hacen los mejores profesores para evitar que los estudiantes se conviertan en buscadores de notas y para estimularlos con un interés intrínseco en la materia?

Los mejores profesores intentan evitar los motivadores extrínsecos y fomentan los intrínsecos. Evitaban clasificar a sus estudiantes entre paja y grano. Animaban a la cooperación y a la colaboración. Daban a todos la oportunidad de conseguir mejores estándares y calificaciones.

Los mejores profesores "evitaban, por lo general, utilizar las calificaciones para persuadir los alumnos de que estudiaran... invocaban la asignatura, las preguntas que formulaba y las promesas que hacía a cualquiera que fuera a estudiar" (Bain, 2007, 47).

Los mejores profesores "ayudan a los estudiantes a entender la conexión entre asuntos corrientes y algunas cuestiones más generales, y actuando así encuentran intereses comunes en esas "grandes preguntas" que en su momento motivaron su propio esfuerzo por aprender. ¿Cómo puedes no tener interés en la química orgánica?, preguntaba David Tuleen 'Es la auténtica base de la vida misma'" (Bain, 2007, 49).

"Sin ese interés, a algunos estudiantes no les importará ninguno de los asuntos dignos de estudio" (Bain, 2007, 49).

Grandes preguntan que intrigan y motivan... Este era el nivel de preguntas que a menudo observábamos en las clases que estudiamos, y era la atracción que genera esta clase de investigación lo que cautivaba a los estudiantes, y no los motivadores extrínsecos" (Bain, 2007, 49).

AQNLI - ¿A quién narices le importa? - Estudiantes son libres de hacerle esta pregunta cualquier día y en cualquier momento de la clase.

Entonces se detendrá y explicará a sus estudiantes por qué es importante la materia en consideración en ese mismo instante y cómo se relaciona con los asuntos y cuestiones más generales del curso.

"Actualmente todos estamos demasiado ocupados para mostrar interés por algo si no vemos la razón de su importancia". (Bain, 2007, 50).

Los buenos profesores construyen una sólida conexión entre sus preguntas y las vidas e intereses de sus alumnos.

Comienzas con un enigma, los dejas perplejos. Comienzan a hacerse preguntas, y es entonces cuando comienza a ayudarlos a deshacer esos líos.

Así como los aprendices estratégicos, existen también los estudiantes que 'evitan meterse en líos'. "En el aula, se convierten a menudo en aprendices superficiales, nunca se ponen en disposición de invertir lo suficiente en ellos mismos para comprobar en profundidad un asunto, ya que temen al fallo, y por tanto se conforman con ir arreglándoselas, con sobrevivir. A menudo recurren a la memorización y sólo intentan reproducir lo que han oído... Padecen de falta de confianza, por lo que la motivación por el aprendizaje les podría llegar con una creencia más sólida en que son capaces de aprender". (Bain, 2007, 52).

Los mejores profesores "se abstienen habitualmente de hacer llamados a la competición. Ponen interés en la belleza, utilidad o intriga de los asuntos a los que intentan dar respuesta con sus estudiantes y se dedican a conseguir respuestas a preguntas en vez de únicamente al 'aprendizaje de información'" (Bain, 2007, 53).

Los mejores profesores elaboran y subrayan para sus estudiantes nociones fascinantes sobre lo que significa desarrollarse como personas inteligentes y educadas. Esperan más de sus estudiantes y les inspiran para que lo consigan.

"Los 'sabedores de los aceptado' son los estudiantes que se sientan allí, bolígrafos en mano, prestos a tomar apuntes de cada una de las palabras que dice el profesor. Confían en que la educación se comporte como el 'modelo bancario' (apodado así por Paulo Freire), en el que los profesores hacen depósitos de respuestas correctas en las cabezas de los estudiantes" (Bain, 2007, 54). Tienen problemas en identificar los hechos relevantes. Preguntar: ¿Por qué aceptamos o creemos esta idea?

"Los 'sabedores subjetivos' creen que todo el conocimiento es un asunto de opinión. Utilizan los sentimientos para razonar. Para ellos 'una idea es correcta si se tiene la sensación de que es correcta'. Todo es materia opinable. Si consiguen calificaciones bajas, a menudo los estudiantes en este nivel de desarrollo dicen de la profesora que 'no le gusta mi opinión'" (Bain, 2007, 54).

"Los 'sabedores de procedimiento' aprender a 'jugar el juego' de la disciplina... normalmente los reconocemos como nuestros estudiantes más inteligentes. No obstante, tal forma de 'saber' no influye en cómo piensan fuera de la clase. Ellos le dan sencillamente al profesor lo que quiere, sin que hay influido demasiado ni sustancial ni sostenidamente en cómo piensan, actúen o sienten" (Bain, 2007, 54).

"Los 'sabedores separados', que gustan de distanciarse ellos mismos de una idea, permaneciendo objetivos, incluso escépticos, y siempre dispuestos a discutirla". (Bain, 2007, 55).

"Los 'sabedores conectados', en lugar de intentar rebatir los méritos de las ideas de otras personas, son considerados con ellas; no son 'observadores desapasionados, sin sesgo', sino que se sesgan deliberadamente a favor del asunto que están examinando" (Bain, 2007, 55).



Ken Bain. Lo que hacen los mejores profesores de Universidad. Publicaciones de la Universitat de Valencia. 2007.

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