Fe y enseñanza - Los valores permanecen

Himnos sugerentes: 600 – 610
Lectura Bíblica: Isaías 54:14

INTRODUCCIÓN

La  iglesia Adventista, siguiendo el ejemplo de Jesús registrado en San Mateo 4:23 (leer el texto) “y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. 

Ver: http://revistaadventista.editorialaces.com/2016/09/01/tiempo-pasa-valores-permanecen/

LA IGLESIA TAL COMO JESÚS.

Enseña (con sus Instituciones Educativas, Escuelas, Colegios, Institutos, Universidades etc.)
Predica (con las Campañas Evangelísticas, Estudios Bíblicos, etc.)
Sana (con Clínicas, Hospitales, ADRA etc.)

I. INSTRUYE AL NIÑO EN LOS PRINCIPIOS CRISTIANOS

Texto clave: Proverbios 22:6

Nuestras Instituciones Educativas están para cumplir este proverbio.
Hoy el sermón esta dirigido a los Estudiantes de la Iglesia, al final en la oración  oraremos por los niños de edad Primaria, a los adolescentes de la “Básica” y Bachillerato, y por los estudiantes de nivel Universitario y postgrado por nuestras escuelas, colegios y planes educativos.

PADRE DE FAMILIA ADVENTISTA:

Se ha vuelto común y hasta normal que los jóvenes adventistas tengan un bajo nivel en la calidad de vida del cristiano: Existen enamoramientos y casamientos en yugo desigual, problemas con el cigarrillo, bebidas, fiestas, joyas. Los jóvenes promocionan la vestimenta informal en los cultos, la música mundana está siendo el centro de sus oídos, sus habitaciones están llenas de famosos y no de retratos de Jesús. La Biblia no es su libro preferido.

Queridos hermanos: ¿Qué está pasando con nuestros hijos? ¿Qué está causando la destrucción de ellos? ¿Qué debemos hacer para que se inspiren en jóvenes de la Biblia como: José, Josías, Daniel? ¿Cómo formar hijos con tendencia hacía el bien, jóvenes que dediquen sus mejores energías y su etapa más brillante al servicio de Dios y no del diablo?

Una pregunta,
¿Está tu hijo en, Escuela, Colegio o Universidad Adventista?
Si lo está, te felicito y si no está, te pregunto ¿Por qué? ¿Porque no hay dinero?
¿Vale la pena ahorrar unos cuántos dólares a riesgo de perder a nuestros hijos?
¿Qué vale más para Dios: lo material o lo espiritual? ¿Cuál es el precio que le pondrás a tu hijo? La cantidad de dinero que inviertas en la educación de él y la calidad de educación que reciba, será el precio de tu hijo.

Debemos aceptar que siempre habrá dinero para lo que consideremos importante y prioritario. Si la educación de nuestros hijos es lo más trascendental, habrá dinero de cualquier forma, y haremos cualquier sacrificio por amor a ellos. Mateo 6:25, 26

Piensa Padre de Familia: ¿Tu hijo recibe instrucción bíblica en la Institución que estudia?

¿Se está preparando para la crisis final profetizada en la Biblia? ¿En la Institución donde estudia, se le esta enseñando fidelidad a sus principios bíblicos?

II. JOVEN ADVENTISTA: ¿COMÓ ESTA TU FE?

ILUSTRACIÓN: FIEL A SU NOMBRE
En los primeros días del cristianismo, una niña llamada Fides vivía con sus padres en un pequeño pueblo al sur de Francia. En ese tiempo, Diocleciano, el pagano emperador romano, todavía era supremo gobernador del mundo y Publio Daciano era Cónsul en Galilea.

Todos hemos oído de los martirios de esos días y las terribles persecuciones que fueron planeadas en contra de los cristianos por Nerón y sus sucesores. Pablo, como sabemos, fue martirizado  por Nerón y en sus días muchos fieles fueron echados a los leones o quemados vivos.

Pero todas las persecuciones ordenadas por esos crueles  y odiados gobernantes, no fueron tan terribles como las decretadas por Diocleciano al fin del siglo III y al comienzo del IV. Diocleciano se había propuesto exterminar las enseñanzas y el espíritu de Cristo. Pero a pesar de todos los decretos y leyes, los cristianos continuaban aumentando. Dioclesiano se ocupó personalmente de pelear en contra del cristianismo. Así dio orden de que todos los libros y escritos cristianos fueran quemados, y sus oficiales destruyeron todos los que pudieron encontrar. Su siguiente orden fue que cada persona, hombres, mujeres y niños – adoraran  públicamente a uno de los dioses romanos. Decretó la prisión  o muerte del que desobedeciera esta malvada ley.

En su quieto y lejano hogar, la pequeña Fides oyó de esas cosas. Tenía solamente 12 años y era querida por todos los que le conocían. Y Fides – que quiere decir fe – amaba a todos y tenía muchos amigos; pero, sobre todos amaba a su Salvador, Cristo Jesús.

Me imagino que muchas veces ella se preguntó si también sería llamada a testificar por su Maestro. Era solamente una niña, pero sabía que aun los niños debían morir antes que negar a Jesús. Si llegaba ese momento, ¿tendría valor para afrontar la prueba?

La historia nos dice que Fines tenía un rostro de ángel por su dulzura y mucha gente la alababa y hacía cualquier cosa por ella. Pero a Fines no le importaban los placeres de este mundo y pensaba solamente en agradar a Dios.

En el año 303 ó 304, el terrible decreto de Diocleciano llegó a  Galilea. En cada pueblo, se ordenó que cada habitante sin excepción ofreciera sacrificio a los ídolos. “se le dieron lista a los centuriones de las gente de cada pueblo y estuvieron al pie de los altares de los dioses falsos para forzar a la gente, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, a ofrecer sacrificio”.

No se nos dice si el nombre de la pequeña Fides fue llamada públicamente, pero la historia dice que los soldados romanos fueron a la casa de sus padres para llevarla ante Publio Daciano, el gobernador romano. Algunos dicen que sus padres huyeron, pero cierto o no, Fides estaba sola en la casa cuando los soldados llegaron para llevársela.

Tal vez, mientras caminaba por las calles, recordó a los soldados romanos que llevaron al Salvador por las calles de Jerusalén, camino hacía el Calvario, donde moriría por salvar a la humanidad, y tal vez oró para que el Señor le diera fuerza para seguirle.

“Dios mío, Jesús, ¡dame fuerza y ayúdame a contestar como es debido!”
Estas palabras aparecen en el libro que se escribió acerca de la pequeña Fides.

Aun Publio Daciano fue conmovido cuando la dulce niña fue llevada ante él.

¿Cómo te llamas? – preguntó en tono amable.
- Fides – contestó la niña.
- ¿Cuál es tu religión? – y al preguntar esto fijó su mirada en la cara de Fides. Ella sabía que su vida dependía de la respuesta, pero el valor que había pedido la fortaleció en ese momento.
- Sirvo a Cristo – dijo.

Aun Publio Daciano no tenía deseo de quitarle la vida y pensó que seguramente  ella no comprendía  el riesgo que estaba corriendo. Así trató de hacerla razonar.
- Debes dejar esas ideas – le dijo, sacrifica a la gran diosa Diana, ella es una mujer como tú y te recompensará ricamente.
Si Fides obedecía, no se diría nada más. Tal vez la dejarían ir a su casa en paz. Si rehusaba la matarían.

No estamos seguros de las palabras exactas que ella pronunció, pero sabemos de la elección que hizo. Fides  - Fe – hizo honor a su nombre  y no sacrificó a la diosa Diana.

- No tengo miedo de morir por Cristo- contesto valientemente al gobernador. Pensó en el hermoso hogar que le esperaba y en la brillante corona de mártir que le pertenecería para siempre. Murió con una sonrisita en la carita y toda la gente se maravillaba. Muchos creyeron en Jesús y siguieron con ella el doloroso camino del martirio.

Fides no podía predicar ni enseñar, era demasiado joven y frágil, pero su muerte atrajo a muchas almas. Han pasado más de 1.400 años desde que Fides murió, pero su nombre es recordado y muchos de los lugares de culto de los cristianos modernos han sido llamados “Santa Fe” en memoria de ella.
Algunas veces, en nuestros días, los niños son llamados a testificar por Cristo, como fue llamada la pequeña Fe. Ojalá que su ejemplo sea seguido por todos los cristianos jóvenes y ancianos de todo el mundo. (El Libro Sagrado de Dios Pág. 84, 85)

Por eso vuelvo a la pregunta: ¿Cómo esta tu Fe?

Como hoy este sermón esta direccionado a los niños y jóvenes estudiantes, y a todos nos gusta las historias para sacar una enseñanza, recordemos.


ILUSTRACIÓN: EL LIBRO PROHIBIDO (Salmos 27)

En la pequeña villa austriaca de Rauberg, hace más o menos quinientos años, no había una sola familia que tuviera dinero suficiente para comprar libros de ninguna naturaleza, incluyendo la Biblia. El único que poseía era el Pastor Henschel, quien se sentía muy privilegiado de poder compartir su preciosa posesión con otros. Esta Biblia había sido un regalo de un noble erudito italiano, quien había enseñando al Pastor, durante su niñez, a leer de sus páginas palabras prudentes, de consuelo e inspiración, las que llenaron su corazón de amor a Dios y a sus semejantes.
Muy a menudo se le escuchaba decir: “Mi querido amigo, con mucho gusto puedo prestarle este buen Libro, solamente le ruego que lo trate con cuidado para que nos dure mucho más tiempo”. Nunca este Libro fue devuelto sucio o lleno de polvo. Manos cariñosas lo hojearon cuidadosamente, pues toda la gente de la villa conocía su gran valor.
Pero llegó el día fatal, cuando el rey proclamó un edicto a todo el pueblo  de Rauberg, prohibiendo la lectura y posesión  de la Biblia. Así el Pastor Henschel tuvo que esconder su Biblia en un lugar secreto, debajo del piso de su mesa de estudio y solamente era sacada de ese lugar al amparo de las sombras nocturnales.
Una noche cerró las pesadas cortinas de su salita, reforzó la pesada puerta de roble con una cadena, sacó la Biblia de su lugar secreto y la puso sobre la mesa.
Todo permanecía en silencio mientras él quitó los pesados broches del Libro, lo abrió, lo hojeó y entonces acomodándose los anteojos, leyó: “Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se…”.
Repentinamente se oyó un fuerte golpe en la puerta. El pastor Henschel puso sus dos manos sobre la Biblia como queriéndola proteger y dirigiéndose a la puerta.
Abre la puerta, esposa mía, dijo, no vale la pena resistir; sólo los soldados del rey llaman en esa forma.
Cuando la esposa quitó la cadena y abrió la puerta, penetró en el cuarto una compañía de hombres vistiendo los brillantes uniformes del rey.
¡Así que Ud., pastor Henschel, está leyendo el Libro Prohibido! Entréguenos ese Libro, evítese problemas y tal vez  salve la cabeza.
¡No, no les entregaré esta Biblia! Díganselo a su rey. Y si quieren, llevarme prisionero, pero ¡no les daré este libro! ¿Así que usted no le teme al rey? ¡Esto es muy peligroso, pastor!
¡No, no le temo al rey! Y les diré por qué. Escuchen, estas son las palabras que escribió el rey David.
Reinó gran silencio en el cuarto; los soldados permanecían inmóviles, mientras una mirada de incertidumbre se reflejaba en sus ojos. ¡Seguramente este pastor no se atreverá a retar al rey! ¿Qué poder había en se Libro que hacía que los hombres lo escondieran y lo apreciaran?
El capitán se puso rojo y dijo encolerizado:
¿Por qué tengo que escucharle?  !Estoy aquí para obedecer al rey¡.
 Pero hay un mayor que su rey y, cuando haya terminado, pueden llevarme a donde deseen.
El capitán estaba pensativo y con ceño fruncido. Hacía dos semanas que había dejado la corte del rey y había aprendido muchas cosas. Este libro, llamado la Biblia, parecía tener un extraño poder sobre los que lo leían. En dos semanas había encontrado solamente tres copias y cuando sus hombres se habían apoderado de ellas para quemarlas las gentes que la poseía había quedado sumida en la más profunda tristeza. ¿Qué clase de libro era éste? Había encontrado mucha más resistencia de la que esperaba, pues aquellos que poseían este Libro Prohibido lo habían defendido tan desesperadamente que tuvo que mandarlos a la prisión.  Este pastor no peleaba, pero tenía cierta arma para resistirse. ¿Qué era esto?
Bien, ¡lea, pero que sea rápidamente!
El pastor Henschel se sujetó los anteojos más firmemente sobre  nariz y principió:
“Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque se asiente campo  contra mí, no temerá mi  corazón.
Cuando terminó, el capitán exclamó:
¡Déjeme ver esas palabras! ¿Estás allí o las ha inventado?
No, no las he inventado. Dígame, capitán, ¿ha leído usted la Biblia alguna vez?
No, los hombres del rey no tenemos tiempo para perder.
Entonces siéntese aquí y lea un poco.
Enrique Yoder, el capitán de la compañía, empezó a leer y se interesó tanto en su lectura que se olvidó del rey, de su edicto y de los ocho soldados, quienes cansados de estar de pie, se apoyaban en un pie y luego en el otro, mientras empuñaban  fuertemente sus espadas desvainadas. Los dedos se le entumecieron y multitud de invisibles agujas los punzaban.
Así el capitán leyó una buena porción del Libro prohibido mientras sus hombres se consumían de curiosidad por saber qué era lo que su capitán había encontrado allí.
Por último cerró el Libro y se puso de pie.
¿No se separará de este Libro? No, ¡no señor!
Bien, no sé cómo responderé ante el rey sobre esto, pero  ¡Guarde su Libro, y que le sirva de bendición!
El capitán estaba pálido y su voz había perdido su firmeza mientras daba a sus hombres la orden de marcha.
Cuando el estrépito de los soldados se perdía en la distancia, el pastor Henschel tocó el Libro reverentemente y dijo:
Dios cuidará que ningún daño sobrevenga al capitán y a sus hombres, porque sin duda otra semilla  ha sido sembrada. Pronto vendrá el día cuando la Biblia no será más un Libro prohibido, sino el Libro más amado y más leído en toda la redondez de la tierra.
Y ese día ha llegado.      (El Libro Sagrado de Dios Pág. 12-14).

En nuestras Instituciones Educativas LA BIBLIA ocupa un lugar prominente.

La enseñanza está integrada con la Fe, Fe y Enseñanza están entrelazadas, por que tanto en la Educación como en la Redención, hay un solo fundamento: JESUS.

INTEGRACIÓN DE FE Y ENSEÑANZA

Es cierto que los restos encontrados en la tierra testifican que existieron hombres, animales y plantas mucho más grandes que los que ahora se conocen. Se considera que son prueba de la existencia de una vida  animal y vegetal antes del tiempo mencionado en el relato mosaico. Pero en cuanto a estas cosas, la historia bíblica proporciona amplia explicación. Antes del diluvio, el desarrollo de la vida animal y vegetal era inconmensurablemente superior al que se ha conocido desde entonces. En ocasión del diluvio, la superficie de la tierra sufrió conmociones, ocurrieron cambios notables, y en la nueva formación de la costa terrestre se conservaron muchas pruebas de la vida preexistente. Los grandes bosques sepultados en la tierra cuando ocurrió el diluvio, convertidos después en carbón, forman los extensos yacimientos carboníferos y suministran petróleo, sustancias necesarias para nuestra comodidad y conveniencia. Estas cosas, al ser descubiertas, son otros tantos testigos mudos de la veracidad de la Palabra de Dios.
El que estudie más profundamente los misterios de la naturaleza, comprenderá más plenamente su propia ignorancia y su debilidad. Comprenderá que hay profundidades y alturas que no puede alcanzar, secretos que no puede penetrar, vastos campos de verdad que están delante de él sin explorar. Estará dispuesto a decir con Newton: “Me parece que yo mismo he sido como un niño que busca guijarros y conchas a la orilla del mar, mientras el gran océano de la verdad se hallaba inexplorado delante de mí”. La Educación Pág. 129, 133

CONCLUSIÓN:

Llamado a los Padres y Jóvenes para que puedan recibir Educación Cristiana.

Preguntar cuantos estudiantes presentes están en su Iglesia, Congregaciones o Filial y  hacerlos pasar, para orar por ellos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una educación más amplia y elevada

Aplicación del Backward design en el Modelo por competencias

Teología de la educación adventista con enfoque a la creación, caída, recreación y restauración